17 nov. 2012

Personalidades Mercenarias - DISPONIBLES / Mercenary Personalities - AVAILABLES

"Tras salir de la capital, alcanzamos La Atalayuela, a una jornada en dirección sur. Una pequeña aldea que subsistía de la estéril tierra y de la pobre caza de liebres y perdices. Allí nos encontramos con tres de los hombres del Sereno. Un grupo de forajidos que, tomando el raso como alcoba, protegen las serranías norteñas de la vanguardia de Usurpadores, que a veces traspasan la frontera.”

“Pese a sus mil batallas, parecían hombres honrados, dispuestos y de seso vivo. Salvando, quizás, al inquietante tirador, cuyo extraño nombre no alcanzo a recordar. Demasiado vino y demasiadas pocas palabras cruzadas con los dos Europeos; éste que os suscribo, y otro; un gigante germano que no se despegaba de su enorme acero ni un momento. Guillermo, creo recordar que era su nombre...”

“Quien pareció mostrar mayor interés por el objeto de nuestro viaje era el vivaracho Nicolás, de triste pasado y exquisitos modales, amante de las ciencias y de las letras. Nicolás supo entender nuestra historia desde el punto de vista de quien se interesa por los misterios que aún no han sido resueltos. Se interesó por lo acontecido en la capital; las muertes, la plaga, el canibalismo... Su rostro se contrajo cuando oyó los testimonios que allí le relatamos. Aseguraba haber huido también de un gran mal que azotaba la villa de Útero. Las gentes se comían entre sí. El caos había llegado en forma de la Peste que nosotros ya estábamos registrando en Ysbilia. Los afectados perdían el seso y todo rasgo de divina humanidad. Las gentes se encerraban en sus casas y sólo los locos y enfermos quedaban en las calles. Pobre de aquel que se apiadase de alguno de los enfermos, pues solían perder la cabeza y mataban a los sanos para saciar el hambre que todos sufrimos...”

“Útero. Sin duda nuestro camino se dirige hacia allí. Un par de jornadas nos separan de esa villa, y estoy completamente convencido de que allí encontraré el rastro de la
Ordo Calamitas..."


"Leaving the capital, reached Atalayuela, after a southbound journey. A small village that subsisted on barren earth by poorly hunting hares and partridges. There we met three of the men of Sereno. A group of outlaws that, taking the satin like alcove, protect the northern montanious edge against the Usurpers, who sometimes cross the border."

"Despite its thousand battles, seemed honest men, willing and brain alive. Saving perhaps the disturbing shooter, whose strange name I fail to remember. Too much wine and too few cross words with the two Europeans: that one, and a giant German who did not take off from its huge steel for a moment. Guillermo, I think that was his name ... "

"Who seemed more interested in the object of our trip was the lively Nicolas, man of sad past and exquisite manners, lover of science and literature. Nicolas was able to understand our history from the point of view of someone who is interested in the mysteries that have not yet been resolved. He was interested in what happened in the capital, the deaths, the plague, cannibalism... His face fell when he heard the testimony that there we related. Also claimed to have escaped from a great evil that was ravaging the town of Uterus. The people ate each other. Chaos had come in the form of the Plague that we were already recorded in Ysbilia. Those affected lost their wits and all humanity divine trait. People were locked in their homes and only fools and sick were in the streets. Woe to him who would take pity on any of the patients, as they used to lose their head and killed the healthy to satisfy the hunger that we all suffer..."

"Uterus. No doubt our path is headed there. A couple of days separate us from this town, and I am fully convinced that I will find the trail of the Ordo Calamitas... "

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